Acércate a Vigo (Pontevedra)

Situado en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, en las rías Bajas, Vigo es un destino íntimamente vinculado con el mar, que ha marcado el devenir de su historia. Conocida como la ciudad olívica, la urbe más poblada de Galicia atesora un rico patrimonio monumental, cultural y natural, del que destacan sus playas y uno de los entornos más fascinantes y bellos del litoral español: el archipiélago de las Islas Cíes.

Aunque su existencia como ciudad es reciente, su origen se remonta a tiempos ancestrales, como así lo atestiguan las construcciones megalíticas funerarias con más de 5.000 años localizadas en sus límites montañosos. Además, las diversas civilizaciones que aquí se asentaron fueron dejando la huella de su paso por su territorio, de ahí que sean comunes los vestigios castreños, romanos o medievales. Tras las épocas en las que fueron frecuentes los saqueos por parte de vikingos, normandos, berberiscos e ingleses, el puerto de Vigo fue cobrando importancia, lo que posibilitó el surgimiento de un incipiente capitalismo mercantil y el desarrollo de la urbe, reflejado en los edificios modernistas, regionalistas y eclécticos tan característicos de su paisaje urbano.
De su catálogo arquitectónico, destacan las casas Bárcena (1879-1883), Bonín (1910), Das Artes (primer tercio siglo XX) y Pazos Figueroa (siglo XVI), así como los edificios del Banco Pastor (1923), del Hotel Moderno (1897) y de los teatros Fraga-Caixa Galicia y García Barbón, ambos de principios del pasado siglo. Otras edificaciones interesantes son la neoclásica Concatedral de Santa María; el Mercado da Pedra, cuyos puestos de ostreiras ofrecen a los viandantes las delicias de este molusco; el Pazo Museo Quiñones de León, con unos espléndidos jardines; y el Santuario del Monte da Guía, cuyo parque es un gran mirador desde el que se obtienen unas fantásticas panorámicas de la localidad y la ría. El monte está coronado por una ermita en honor de Santa María de las Nieves.
Entre sus monumentos, cabe mencionar el de Elduayen, en los jardines de As Avenidas; el de Méndez Núñez, en la Alameda; el realizado en honor al trabajo, en la Gran Vía; y la Porta do Atlántico, en la Praza de América; mientras que sus esculturas al aire libre más relevantes son O Sireno, en la Porta do Sol, y ‘Os Cabalos’, en Praza de España. En su paso por Vigo (Pontevedra), el viajero no puede perder la oportunidad de acercarse a la Ribeira do Porto-O Berbés, un antiguo barrio pesquero en el que se pueden apreciar algunos ejemplos de la sobria arquitectura marinera, y al Puerto Deportivo.
De épocas anteriores son los restos de la Fortaleza, del siglo XVII; la Torre Ceta o Casa de Arines, datada en el siglo XV; y el Poblado Castreño Galaico, un recinto prerromano de los siglos VII a.C.-II d.C. emplazado en el Monte do Castro, donde los foráneos podrán descubrir las raíces del municipio. Esta colina es un perfecto mirador desde el que se puede divisar la ciudad, la ría y las islas Cíes.
Al estar coronada por los montes de O Castro y de A Guía y al situarse a orillas de la ría, que invita a embarcarse en un crucero fluvial, la ciudad olívica goza de un entorno natural único, del que destacan sus parques forestales, idóneos para la práctica de senderismo; su zoo, el único que existe en la comunidad gallega; y, por supuesto, sus veinticinco playas de ensueño. No obstante, su principal reclamo natural es el archipiélago de las Cíes, formado por las islas de Monte Agudo, Faro y San Martiño, y declarado Parque Natural en 1980 y Parque Nacional en 2002.
En cuanto a su oferta expositiva, Vigo (Pontevedra) dispone de varias instalaciones como la Casa das Artes y la Casa das Palabras, el Espacio Colección Caixanova, las fundaciones Laxeiro y Liste, así como los museos de Arte Contemporáneo, de la Industria Conservera, del Mar de Galicia, de Francisco Fernández del Riego, de Quiñones de León y del Real Club Celta de Vigo.
La gastronomía de esta localidad es esencialmente marinera, y en su cocina son comunes los platos elaborados con pescados y mariscos, regados con vinos de la tierra, sobre todo, los Albariños. Una de las mejores zonas de la ciudad para comer o tapear está en el Casco Viejo, desde la Praza da Constitución al Puerto. En la Rúa da Pescadería, las ostreiras ofrecen estos moluscos y otros mariscos para su degustación.
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