Acércate a Valladolid

Valladolid, el municipio más poblado del noroeste del país y sede de la Junta de Castilla y León, albergó en el pasado la corte castellana y llegó a ser incluso capital del Imperio español en el siglo XVII. Hoy es un destino cultural de primer orden al conservar en su casco antiguo un conjunto arquitectónico integrado por palacios, iglesias, avenidas, plazas y parques cargados de historia, además de una interesante red museística.

Cuna de Enrique IV, de Felipe II y de Felipe IV, escenario de la boda de los Reyes Católicos y lugar de residencia eventual de personajes ilustres como Pedro Pablo Rubens, Cervantes o Quevedo, Valladolid vivió un periodo de decadencia a partir del traslado de la Corte a Madrid que finalizará en la segunda mitad del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril y del Canal de Castilla. Comienza así un primer proceso de industrialización orquestado por una burguesía que dejó diversos edificios historicistas o eclecticistas en la ciudad, como el Pasaje Gutiérrez o el Teatro Calderón.
Uno de los centros de la vida social vallisoletana es la Plaza Mayor, un espacio urbano cuya fisonomía actual data del siglo XVI y que, a lo largo de la historia, acogió todo tipo de eventos, desde corridas de toros hasta Autos de Fe. Desde aquí, paseando por la calle de Jesús, se llega al monasterio de San Benito el Real, donde se instalaron los benedictinos al donarles Juan I de Castilla los Reales Alcázares. De los cuatro patios que poseía el cenobio se conservan tres, en uno de los cuales está la sede del Museo de Arte Contemporáneo, mientras que otra institución cultural de gran atractivo, el Museo de Valladolid, se halla en el palacio de Fabio Nelli de Espinosa, en la calle de San Ignacio, donde se pueden admirar otros edificios de nobles que acompañaban a la Corte. Aquí también se puede ver la iglesia de San Miguel y San Julián con sus obras de arte.
La calle San Diego, en la que el viajero se topará con el palacio del Licenciado Butrón, que alberga el Archivo de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, conduce hasta la plaza de San Pablo, antiguamente conocida como Plaza de Palacios, por ser el lugar donde se asentaba la Corte. La iglesia de San Pablo y su fachada perteneciente al gótico hispano-flamenco, el colegio de San Gregorio que aloja una de las dependencias del Museo Nacional de Escultura, el Palacio Real y el de Pimentel (donde nacieron donde nació Felipe IV y Felipe II), así como la casa natal José Zorrilla, convertida en Museo Municipal, constituyen en este enclave un hermoso conjunto arquitectónico.
Por la calle de las Angustias se llega hasta la cofradía del mismo nombre frente a la cual se localiza el Teatro Calderón, que es la sede del Festival de Cine de Valladolid. Detrás se emplaza la cofradía penitencial de la Vera Cruz, la más antigua de la ciudad, en cuyo interior pueden admirarse varios pasos de procesión del siglo XVII de Gregorio Fernández, y la iglesia gótica de la Antigua, con su torre románica. Al lado se encuentra la plaza de la Universidad, presidida por una estatua de Miguel de Cervantes, que vivió en esta ciudad castellanoleonesa entre 1603 y 1606 en una casa de la calle Miguel Íscar, hoy convertida en recinto museístico. Cerca está el Palacio de Santa Cruz, sede del Rectorado, cuya fachada es el primer elemento renacentista que se hizo en España, y la Casa Colón, museo municipal construido durante el pasado siglo. No obstante, uno de los edificios más notables de la plaza de la Universidad es la Catedral, diseñada por Juan de Herrera hacia 1580 y cuyas obras se iniciaron a comienzos del siglo XVII sin llegar a ser finalizadas. De su interior destaca el retablo mayor de Juan de Juni y el Museo Diocesano instalado en las capillas funerarias de la segunda colegiata.
De regreso a la Plaza Mayor, el visitante podrá contemplar el Pasaje Gutiérrez, un pasaje comercial modernista del siglo XIX, y el Patio de las Tabas, enclavado en la calle Santiago, que desemboca en la plaza Zorrilla, donde se concentran una escultura del poeta, un edificio eclecticista de principios del siglo XX, la Academia de Caballería, el Campo Grande (un jardín romántico de finales del XIX) y el Real Colegio de los Agustinos Filipinos, construcción neoclásica que acoge el Museo de Arte Oriental. Otros espacios expositivos de los que dispone la capital vallisoletana, por citar sólo algunos, son el Museo de la Ciencia, el Anatómico, el del Cine.
Otros enclaves de interés son el Puente Mayor, que durante mucho tiempo fue el único camino de entrada a la villa, los palacios de los Condes de Benavente, de Villena y de los Vivero, las iglesias de San Agustín y de la Magdalena, el monasterio de las Huelgas Reales y los conventos de Santa Clara y de las Descalzas Reales, entre otros tantos.
En cuanto a la gastronomía, en la Plaza Mayor y sus aledaños hay una serie de establecimientos en los que se pueden degustar los productos culinarios más típicos de la zona, como el asado de lechazo, la carne de caza, los embutidos, el queso elaborado con leche de oveja, el pan ‘lechuguino’ y los vinos tintos de la Ribera de Duero, los blancos de Rueda y los claretes de Cigales. Del calendario lúdico y religioso de Valladolid, cabe citar la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional; la fiesta de San Pedro Regalado, que se celebra en primavera; y la Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo, que tiene lugar en septiembre.
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