Acércate a Tarragona

A orillas del Mediterráneo, sobre una colina que le sirve de atalaya natural, se extiende Tarragona, una de las cuatro capitales de provincia de Cataluña. Heredera de la Tarraco Imperial, la ciudad conserva un impresionante legado romano, un destacado patrimonio arquitectónico y monumental de sus ancestros medievales e importantes joyas modernistas, lo que la convierte en un destino cultural de primer orden.

No en vano, en el año 2000, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad el conjunto arqueológico romano de Tarraco, integrado por las antiguas murallas, el templo de culto, el foro provincial, el circo, el anfiteatro, el foro local, el teatro, la necrópolis paleocristiana, la villa de Centcelles, el acueducto o puente del Diablo, la torre de los Escipiones, la cantera del Mèdol, el arco de Berà y la villa de Els Munts, emplazada en Altafulla, a unos diez kilómetros de esta ciudad que constituye en sí misma un gran museo.
Pero además de ser el primer y más antiguo asentamiento romano de la península Ibérica, Tarragona fue un relevante enclave eclesiástico durante la era medieval, de la que quedan magníficas muestras del arte religioso y señorial. De esta época destacan las iglesias de Santa María del Miracle, Sant Pau o Santa Tecla la Vella, el hospital de asistencia a los menesterosos, la torre del Pretorio y la catedral, que fue consagrada allá por 1331 aunque sus obras no se llegaron a finalizar por falta de fondos. La seo, cuya construcción se inició con una planificación románica y concluyó con la fachada principal de estilo gótico, encierra un rico artesonado, retablos en piedra y vitrales de una belleza espectacular, un claustro con un conjunto escultural románico y varias capillas dignas de ser completadas por el viajero.
Merecen asimismo una visita los fortines avanzados de Sant Jordi y de la Reina María Estuardo, en la punta de la playa del Miracle; las casas nobles de Canals, Montoliu y Castellarnau, así como la antigua Audiencia. No menos interesante es el Teatro Metropol, construido en 1908 por el arquitecto Josep Ma Jujol, discípulo de Antoni Gaudí, quien también se encargó de diseñar una parte del altar del santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Por su parte, Domènech i Muntaner dejó constancia de su obra con el mausoleo de Jaime I.
En cuanto a su oferta de ocio y tiempo libre, Tarragona (Cataluña) presenta una abanico de opciones que van desde su puerto deportivo, hasta el parque subacuático, la cueva urbana, su campo de golf, el casino o el auditorio del Campo de Marte, un recinto al aire libre ubicado a los pies de las murallas romanas. A todo ello se une la oferta lúdica del parque temático Port Aventura, a sólo diez kilómetros del centro urbano de la capital.
Otro de los reclamos de este destino catalán es su franja litoral: quince kilómetros de costa con playas y calas de aguas cristalinas, arena fina y fácil acceso. Esta zona del Mediterráneo es además ideal para la práctica de todo tipo de deportes náuticos, como la vela, el windsurf, el remo o el submarinismo. Todas estas actividades se pueden realizar desde el Club Náutico, que posee un puerto deportivo con cuatrocientos amarres.
Tarragona está perfectamente comunicada por tierra, mar y aire. El aeropuerto de El Prat-Barcelona se encuentra a 82 kilómetros de distancia, mientras que el de Reus está a apenas 7 kilómetros. Por tren, la ciudad enlaza directamente con las principales capitales de España y de Europa, contando con dos estaciones: una situada en el centro y otra (la de alta velocidad) emplazada a 10 minutos del casco histórico. Además, Tarragona tiene uno de los puertos comerciales con mayor tráfico del Mediterráneo y un puerto destinado a recibir cruceros de lujo, Puerto Tarraco.
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