Acércate a Sigüenza (Guadalajara)

En la Sierra Norte de Guadalajara se encuentra Sigüenza, rodeada de hermosos paisajes arquitectónicos y bellos parajes medioambientales, como el valle y las salinas del río Salado o el parque natural del Barranco del río Dulce. Su rico patrimonio histórico y cultural la convierte en una ciudad monumental con todos los ingredientes para hacer de la estancia del viajero una experiencia única e irrepetible en Castilla-La Mancha.

Importante centro de comunicaciones durante la época romana, al encontrarse sobre la calzada del Henares, Sigüenza (Guadalajara) fue sede episcopal en la Hispania visigoda, villa de cierta relevancia durante la dominación musulmana y emplazamiento defensivo en la Edad Media. En la historia de esta población manchega, que preserva su trazado medieval, tuvo un papel preponderante durante seis siglos el poder que ejerció su obispado, dejando la impronta religiosa en su desarrollo económico, cultural y artístico.
Entre sus monumentos eclesiásticos destaca la Catedral Basílica de Santa María, con sus dos imponentes torres que recuerdan a las de una fortaleza. De estilo inicial románico-cisterciense con acabado gótico y elementos renacentistas en su interior, encierra joyas como la Capilla de los Arce, con la célebre estatua yacente de El Doncel de Sigüenza, y la Sacristía Mayor. Otros templos de interés son las iglesias románicas de San Vicente y de Santiago Apóstol, la neoclásica de Santa María, la Capilla de San Pedro Apóstol y las ermitas de San Roque y del Humilladero, convertida en Oficina de Turismo. Del catálogo de edificios religiosos también resalta el monasterio barroco de las Ursulinas, el gótico-renacentista de Nuestra Señora de los Huertos y las ruinas de San Juan.
Dos de los emblemas de Sigüenza (Guadalajara) son su Castillo, también conocido como el Alcázar de los Obispos seguntinos, hoy sede del Parador Nacional de Turismo, y la Plaza Mayor, donde se emplaza el Palacio Municipal. En su paseo por la localidad manchega, el viajero tampoco debe dejar de visitar el palacio tardogótico de los Marqueses de Bedmar llamado la Casa del Doncel, que en la actualidad pertenece a la Universidad de Alcalá de Henares; el Callejón de los Infantes, presidido por el Palacio del mismo nombre; el Museo Diocesano de Arte Antiguo, con obras de arte sacro y elementos que rememoran la historia de la villa; y las Travesañas, que comprenden las calles del trazado medieval, incluida la Plazuela de la Cárcel y la antigua Plaza Mayor, alrededor de la cual se levantan el ayuntamiento viejo, la cárcel y la Posada del Sol.
La Alameda del barrio barroco de San Roque, el Palacio Episcopal, el Seminario de San Bartolomé, la Real Casa de Enseñanza y Misericordia, el Hospital de San Mateo, el Seminario Mayor de la Purísima o la Plazuela de las Cruces constituyen otros enclaves que bien merecen una visita por parte de quienes llegan a esta ciudad, incluida en el ‘Camino del Cid’, y que tampoco deben perderse el conjunto fortificado de la Villa de Palazuelos, que es uno de los mejor conservados de la provincia de Guadalajara.
Una experiencia inigualable es recorrer el décimo tramo de la Ruta del Quijote, que va desde la Hoz del Río Dulce a Sigüenza y Atienza a lo largo de 63 kilómetros. El itinerario arranca en la pedanía de Fuensaviñan, recorre el castillo de la Torresaviñán, atraviesa el Parque Natural del Barranco del Río Dulce y llega hasta Sigüenza. En este punto, el tramo se divide en dos etapas: la primera, que concluye en Valdelcubo, permite conocer el castillo de Guijosa, cerca de la localidad de Alcuneza; la segunda, que culmina en Atienza, descubre a su paso el Castillo y la Muralla de Palazuelos y las Salinas de Imón, de origen romano. El periplo finaliza en Atienza, que presenta un magnífico casco antiguo declarado Conjunto Histórico y que aún conserva la muralla y dos puertas que defendían la ciudad.
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