Acércate a Segovia

A menos de 90 kilómetros de Madrid y a 110 de Valladolid, se encuentra Segovia, en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores. Al formar parte de la cuenca del Duero, el paisaje del municipio alterna los bosques del Sistema Central con la estepa de la Meseta. Pero si por algo es conocida esta ciudad de Castilla y León es por su Acueducto que, junto al casco antiguo de la villa, están declarados Patrimonio de la Humanidad.

Es en el centro histórico donde el viajero encontrará las más relevantes muestras del patrimonio arquitectónico segoviano, integrado por una multitud de edificios civiles y religiosos, cristianos y judíos, como la antigua sinagoga, que hoy acoge la iglesia del Corpus, o el cementerio de El Pinarillo, con su centro de interpretación en el palacio del contador mayor Meir Melamed. No obstante, el monumento más emblemático de la localidad es el Acueducto, enclavado en la plaza del Azoguejo. Aunque se desconoce la fecha de su construcción, se cree que data de finales del siglo I o principios del siglo II, siendo la obra de ingeniería civil romana más importante de España. Tiene una longitud de 818 metros, alcanzando los 29 en su zona más alta, está compuesto por unos 25.000 sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa y consta de más de 170 arcos.
Otra de sus joyas arquitectónicas es el Alcázar de Segovia, que fue una de las residencias predilectas de los Reyes de Castilla. Situado sobre una roca entre los ríos Eresma y Clamores, el palacio fue erigido en la transición del románico al gótico, y en él destaca la decoración mudéjar de sus salones, sus dos patios y sus dos torres. En la actualidad, el edificio acoge el archivo General Militar y el Museo del Real Colegio de Artillería. Es uno de los enclaves de obligada visita, junto al monasterio de San Antonio el Real, que luce unos techos artesonados del año 1455 de gran valor artístico.
En Segovia también está la última catedral gótica que se construyó en España, la de Santa María, también conocida como ‘La Dama de las Catedrales’. Considerada como la obra maestra del gótico vasco-castellano, consta de 18 capillas y dispone de tres puertas de acceso: la del Perdón, la de San Frutos y la de San Geroteo. Del patrimonio eclesiástico también cabe citar algunas de las muchas iglesias románicas que existen en el municipio, como las de San Esteban, San Millán, San Martín, San Andrés, San Clemente, Santos Justo y Pastor, la Santísima Trinidad, la Vera Cruz y San Salvador, o los conventos del Parral y de San Vicente el Real, entre otros.
De la arquitectura civil, destacan las Murallas, que recorren el casco antiguo de la villa y de la que se conservan tres puertas (la de San Cebrián, la de Santiago y la de San Andrés, que da acceso a la judería); la Casa del Sello, en la calle San Francisco; el palacete de Ayala Berganza, declarado Monumento Histórico Artístico; la Taberna Rubi, que data de 1861; el Torreón de Lozoya, en la plaza de San Martín; y las casas del Siglo XV, del Conde Alpuente y de los Picos, entre otros edificios. En cuanto a su oferta expositiva, cabe mencionar los museos de Zuloaga, de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, del Acueducto, de la Academia de Artillería, el Catedralicio, el Palacio Episcopal, la Casa de Antonio Machado y el Centro de la Judería.
Segovia, donde son habituales las esculturas al aire libre que representan a ilustres personajes vinculados a esta ciudad castellanoleonesa, también dispone de amplias zonas verdes urbanas, entre las que resaltan los Jardines del Alcázar, creados con motivo de la boda de Felipe II con Ana de Austria en 1750, el Paseo del Salón, el Jardín de la Merced o los Jardinillos de San Roque.
Los eventos más destacables del calendario lúdico y religioso de Segovia son las festividades de San Lorenzo (agosto), las ferias de San Juan y San Pedro (junio), la festividad de San Frutos (octubre) y la de la Virgen de la Fuencisla (septiembre), así como la Semana Santa, mientras que de su gastronomía son famosos sus panes, la leche, los quesos, los derivados del cerdo y los productos hortícolas. Los platos más populares son el lechazo asado, el cochinillo y la trucha, mientras que los postres con más tradición son las rosquillas, los soplillos, los florones y las hojuelas. Mención aparte merece el ponche segoviano, una bebida cremosa muy consumida en la ciudad.
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