Acércate a Sarria (Lugo)

A unos treinta kilómetros al sur de la capital de Lugo se encuentra Sarria, una población que forma parte de la ruta del Camino de Santiago y que posee un gran patrimonio arquitectónico eclesiástico integrado por una veintena de iglesias románicas. Conocida por la hospitalidad que mostraban los miembros de las órdenes religiosas asentadas en el municipio a los peregrinos, esta villa es también un importante núcleo comercial.

Fundada en la época romana, al ser esta zona una encrucijada de vías naturales de comunicación, Sarria (Lugo) fue un lugar en el que se establecieron numerosas familias nobles durante la era medieval y el sitio en el que murió uno de los peregrinos más ilustres: el último rey gallego, Alfonso IX. El monarca falleció en 1230, cuando acudía a Santiago en muestra de agradecimiento al apóstol por la conquista de Mérida.
De entre su extenso patrimonio eclesiástico destaca la iglesia de San Salvador, erigida en el siglo XIV sobre otra construcción anterior. Su ábside semicilíndrico y la portada lateral, en cuyo tímpano hay una imagen de Cristo pantocrátor, son de estilo románico, aunque el templo también presenta elementos góticos. No menos interesantes son el Convento de los Mercedarios o de la Magdalena, construido entre los siglos XIII y XIV, aunque reedificado en el XVI, con fachada plateresca, claustro gótico y el campanario barroco; y la capilla del que fuera el Hospital de San Lázaro, del siglo XVIII. Otro antiguo hospital, el de San Antonio, alberga hoy los juzgados. En este edificio del siglo XVI podían pernoctar los peregrinos que volvían de Santiago con la Compostelá, documento que acredita haber hecho el sacro camino durante más de cien kilómetros.
En la parte alta de Sarria (Lugo) también se conserva la vieja fortaleza, levantada en el siglo XIII y posteriormente reconstruida, tras ser arrasada por los irmandiños unos doscientos años después. Al torreón que aún queda en pie, de 14 metros de altura, se puede acceder a través de una escalera ubicada en el paño de la muralla.
La historia de la villa, situada a 111 kilómetros de Santiago, está íntimamente vinculada a la tradición jacobea, al ser la localidad más poblada del Camino Francés en Galicia. Esa circunstancia hace que sea un lugar muy frecuentado por los peregrinos que, en su periplo hacia el sepulcro del apóstol, suelen hacer aquí un descanso para retomar fuerzas y, de paso, contemplar la singular belleza patrimonial de Sarria.
Por su proximidad a la capital de la provincia, el viajero no debe perder la oportunidad de visitar también Lugo, una ciudad con una ingente herencia romana, época la que se conserva su característica muralla y otros vestigios históricos de enorme importancia. Un elemento clave de la capital lucense es el río Miño, cuyo entorno es un lugar ideal para pasear, descansar o hacer deporte, amén de ofrecer paisajes de gran belleza. Además de la muralla, construida entre los años 260 y 310, y que en la actualidad es Patrimonio de la Humanidad, Lugo posee un valioso patrimonio histórico y monumental, engrosado por las Termas Romanas (siglos I y II), el Puente Romano, la Catedral, las capillas de la Soledad, de San Roque y del Carmen, las iglesias de Santa María A Nova, de Santo Domingo y de San Froilán, la Casa Consistorial y la Casa de los Mosaicos.
|