Acércate a Salamanca

Mundialmente conocida por su riqueza patrimonial y artística, Salamanca es uno de los destinos culturales más completos de Castilla y León. Sede universitaria por excelencia, la ciudad situada a orillas del río Tormes reúne otros tantos atractivos, como su variada gastronomía o sus fiestas populares. Además, su nombre está vinculado al de célebres personajes, como Antonio de Nebrija, Fernando de Rojas o Miguel de Unamuno.

“Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”, según dijo Miguel de Cervantes, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998 y en 2002 fue Ciudad Europea de la Cultura. No es para menos, si se tiene en cuenta las joyas arquitectónicas que atesora la ciudad, como sus dos catedrales, la Casa de las Conchas y la Plaza Mayor, o las celebraciones que en ella tienen lugar, entre las que destacan la Semana Santa, de Interés Turístico Internacional.
Salamanca es la sede de la Universidad más antigua de España, cuyo edificio presenta una de las fachadas platerescas más admiradas. Frente a ella es habitual observar a turistas tratando de localizar, entre sus elementos escultóricos, la famosa ‘rana’, símbolo de la lujuria en la iconografía medieval. Según la tradición estudiantil, para aprobar los exámenes con facilidad antes hay que verla. Otros concurridos enclaves son la Casa de las Conchas, un edificio del siglo XV de estilo gótico con elementos platerescos, y la Plaza Mayor, construida entre 1729 y 1755, que es el centro la vida social salmantina.
Dos de sus joyas arquitectónicas más representativas son sus catedrales. La Nueva, (gótica) tiene planta de tipo basilical culminada en una girola. De la Vieja (románica) destaca la Torre del Gallo y el retablo mayor. En su paseo por la ciudad charra, el viajero tampoco puede perderse la Clerecía, obra esencial del barroco; la iglesia de San Benito, en cuya portada se representa la Anunciación; el Convento de Úrsulas, que custodia el sepulcro del arzobispo Fonseca; el Convento de las Dueñas, con uno de los claustros más bellos del Renacimiento; el Convento de San Esteban, con una hermosa fachada plateresca; o el Palacio de Monterrey, prototipo de casa palaciega renacentista.
Otros lugares con encanto son la iglesia de Sancti Spiritus, que durante la Edad Media se convirtió en residencia que acogía a las mujeres de los nobles que iban a la guerra contra los musulmanes; la Torre del Clavero, erigida en el siglo XV; la Fonda Veracruz, que alberga la sede de la Escuela de Hostelería; la iglesia de San Juan de Sahagún, levantada sobre el solar que ocupó un antiguo templo románico; las torres de Abrantes y del Aire; el Palacio de Orellana, de influencia renacentista; la Cueva de Salamanca, en la que según la leyenda el diablo enseñaba magia negra a los estudiantes; el centenario café Novelty, en el que Torrente Ballester escribió algunas de sus novelas; la iglesia de San Marcos, construida junto a la muralla nueva; y el Palacio de Arias Corvelle.
Merecen, asimismo, una mención, la plaza del Corrillo con la iglesia románica de San Martín a un lado y una serie de casas con soportales al otro, la capilla de la Vera Cruz y sus obras de arte, los conventos de las Agustinas, de las Isabeles, de San Antonio el Real y de la Trinidad, el monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, la ermita de Nuestra Señora de la Misericordia y las iglesias de las Bernardas, del Carmen de Abajo, San Benito, San Julián, San Marcos, San Pablo y Santo Tomás Cantuariense. Entre las construcciones palaciegas, destaca el antiguo Palacio de Montellano, adaptado en el siglo XVI para acoger un convento trinitario, y los de Castellanos, de Garci Grande, de Rodríguez de Figueroa, de la Salina, de San Boal y de Solís; así como las casas de Don Diego Maldonado, de doña María la Brava, de la Tierra, de las Muertes, de las Viejas, de Santa Teresa (en la que escribió el poema ‘Vivo sin vivir en mí’), del Regidor Ovalle (en la que murió Miguel de Unamuno) y la Casa Lis, que alberga una colección de Art Nouveau y Art Déco. Otros centros expositivos son los museos de Salamanca, de Historia, del Comercio, el Catedralicio, el Taurino, el Universitario, el Teresiano, el del Convento de San Esteban, las casas de Unamuno y de Zacarías González, la colección del Convento de las Úrsulas y la exposición permanente Ieronimus.
Incluida en la Ruta Camino de la Lengua Castellana, Salamanca guarda una estrecha relación con el mundo de la literatura, siendo lugar de residencia de famosos escritores a lo largo de la historia. Aquí se creó la primera gramática del castellano en 1492 y se inspiraron diversos literatos, como Fernando de Rojas, autor de La Celestina. Dedicado a los protagonistas de este último libro, la ciudad posee un bello parque llamado el Huerto de Calixto y Melibea. Otro espacio verde de la localidad es el Campo de San Francisco, ubicado sobre terrenos del antiguo convento de San Francisco el Real.
En cuanto a la gastronomía, en la cocina charra son habituales los embutidos, sobre todo los procedentes de otras poblaciones de la provincia como Guijuelo, donde se produce uno de los mejores jamones de España, o Ciudad Rodrigo, de donde procede el farinato. Los platos locales más famosos son las chichas de carne de cerdo, el cochinillo al fuego, el hornazo y la chanfaina, un guiso de arroz con sangre, patas de cordero y callos; mientras que los postres tradicionales son unos dulces anisados llamados chochos y un bizcocho bautizado con el nombre de bollo maimón.
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