Acércate a Pontevedra

En el último meandro del río Lérez, antes de abrirse a la ría, se encuentra Pontevedra, una ciudad cuyo estratégico emplazamiento hizo que, entre los siglos XIV y XVI, fuera el primer puerto de Galicia, con un importante gremio pescador. Su riqueza y la facilidad de acceso por mar y tierra la hicieron también víctima del pillaje y de los sucesivos ataques de normandos, daneses, franceses, ingleses, portugueses y piratas.

Del patrimonio histórico de la villa, que según la leyenda fue fundada por Teucro, uno de los héroes de la Guerra de Troya, cabe resaltar la Basílica de Santa María la Mayor, del siglo XVI, cuya fachada principal plateresca presenta una curiosa figura de San Jerónimo con anteojos. Además de este monumento nacional, destaca la iglesia barraca de San Bartolomé, de la orden de los jesuitas, y la de San Francisco, que alberga sepulcros medievales y pinturas murales de los siglos XVI y XVII. No menos interesantes son la Capilla de las Apariciones, el Convento de Santa Clara y sus bellos altares barrocos o el Santuario de la Virgen de la Peregrina, con planta en forma de vieira, evocación peregrina por el paso del Camino Portugués a Santiago. Todo un reclamo para los amantes del arte sacro.
Merecen, asimismo, una visita el Museo de Pontevedra, instalado en dos pazos urbanos del siglo XVIII; la Casa do Barón de Goda o Pazo de Maceda, donde actualmente se encuentra el Parador de Turismo; las ruinas de Santo Domingo, un templo que comenzó a erigirse a finales del XIII y del que se conserva la cabecera de la iglesia; el Pazo de Mugartegui, ejemplo de la arquitectura urbana barroca gallega, que alberga el Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Vino Rías Baixas; y el Teatro Principal y Liceo Casino. Al lado de este último edificio se sitúa una casa gótica con una de las fachadas más antiguas de la villa, de cuyo casco antiguo son características las casas nobles blasonadas, así como los soportales y las plazas, muy concurridas durante cualquier época del año.
Un agradable paseo por la localidad permitirá al viajero descubrir enclaves tan fascinantes como la calle Isabel II, en la que se ubican varios pazos barrocos dieciochescos, o las plazas de Curros Enríquez y Méndez Núñez, en las que se puede apreciar las huellas de la hidalguía en diversas viviendas. Tampoco tienen desperdicio el parque Rosalía de Castro, los puentes de Santiago y del Burgo, por el que transcurre el camino jacobeo portugués en el que se sitúa la capilla del Santiaguiño, o la Illa das Esculturas, que acoge obras de gran formato de variados artistas de gran renombre en un espacio de 70.000 metro cuadrados. Este espacio está situado en la orilla norte del Lérez, cuyas márgenes fueron recuperadas para el ocio de la ciudad.
Las calles Michelena, Peregrina y Oliva, así como sus aledañas constituyen la zona comercial por antonomasia, mientras que para degustar la cocina pontevedresa, tomar unos vinos o degustar sus tapas lo ideal es detenerse en alguna de las numerosas terrazas de la Ferrería y de la Praza da Estrela, o acudir a los bares y tascas de la calle de San Sebastián o la Praza da Verdura. Las carnes de cerdo y ternera, los pescados y mariscos, y los caldos albariños son elementos que no pueden faltar en la mesa.
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