Acércate a Lleida

Lérida es el centro demográfico y económico más importante de la Cataluña interior. Pero, además, es un destino moderno, bien comunicado, culturalmente activo y con un patrimonio natural único, con espacios tan importantes como el parque natural de La Mitjana, el parque del río Segre o la ‘huerta’, el cinturón verde que rodea la localidad. El carácter de ciudad sostenible lo compatibiliza con el de ciudad monumental.

Entre los bienes de interés cultural que atesora la capital de la comarca del Segrià, destacan sus dos principales templos, la Seu Vella o Catedral Vieja (siglo XIII) y la Seu Nova o Catedral Nueva (siglo XVIII). Un edificio que es todo un ejemplo de gótico civil y que hoy alberga diversos equipamientos culturales, como el Museo Arqueológico o el Institut d’Estudis Ilerdencs, es el antiguo Hospital de Santa María, que es otra de las construcciones más emblemáticas, junto al Convento del Roser (siglo XVII), la iglesia de San Juan (siglo XIX) y el Castillo de la Zuda, la fortificación mudéjar en la que se celebró, en 1150, el enlace entre Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón, que supuso la unión de Cataluña con la Corona de Aragón.
También merecen una visita la zona de Canalización y los jardines de los Campos Elíseos, desde donde se obtiene una vista espléndida de la Seu Vella; el castillo templario de Gardeny, que data del siglo XII; la iglesia de San Lorenzo, que mezcla los estilos románico y gótico; el palacio de La Paeria, sede del ayuntamiento; el oratorio de la Virgen de los Dolores; y la iglesia románica de San Martín. En este recorrido no se puede obviar el Arborètum, un inmenso jardín botánico situado en Ciutat Jardí de más de 7 hectáreas de extensión; la estatua de Indíbil y Mandonio; las múltiples fuentes ornamentales que adornan calles, plazas y jardines o los parques de Las Balsas y de Santa Cecilia, en la vertiente norte del altiplano de la Seu Vella.
En materia de equipamiento cultural, el municipio posee varios museos, como el Diocesano y Comarcal, el Jaume Morera, el Roda Roda o el Centro de Arte la Palnera, ubicado en la antigua lonja de contratación (siglo XII). Además, dispone de un auditorio municipal y un teatro, al que se suma la Llotja de Lleida, una instalación que hace las funciones de espacio escénico y de palacio de congresos, que viene a completar la oferta de la Fira de Lleida, la segunda institución ferial catalana después de la de Barcelona.
De la gastronomía leridana, son típicos los postres hechos a base de fruta, las cocas de recapte, las empanadillas de espinacas, pasas y piñones conocidas como ‘panadons’, los dulces de almendra llamados ‘Granados’ (en honor al célebre músico de esta ciudad), las setas, las carnes a la brasa y los platos elaborados con carne de granja o de corral, los embutidos y los caracoles. De hecho, la fiesta gastronómica del Aplec del Caracol es el máximo exponente de la cocina autóctona. Productos de primera calidad reconocidos a nivel mundial son el vino con Denominación de Origen Costers del Segre y el aceite de oliva de Les Garrigues.
La ciudad está bien comunicada por carreteras, autopista y autovías. La A-2 y la AP-2 la unen con Madrid y Barcelona, mientras que las futuras A-22 y A-14 la enlazarán con Huesca y Viella, respectivamente. Asimismo, Lleida tiene una estación ferroviaria a la que llegan trenes de alta velocidad, larga distancia y regionales; una estación de autobuses con diversas líneas interurbanas; y un aeropuerto emplazado a sólo 15 kilómetros del centro histórico.
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