Acércate a Jaén

La visita a la ciudad de Jaén, capital mundial del aceite de oliva, tiene como paradas imprescindibles varios monumentos emblemáticos, entre los que la Catedral, los Baños Árabes y el Castillo de Santa Catalina son los más importantes. Su proximidad a otros enclaves de alto interés como Úbeda y Baeza (ciudades Patrimonio de la Humanidad), y el entorno natural de la provincia, convierten a Jaén en un atractivo destino turístico de interior.

La Catedral de Jaén, obra del arquitecto Andrés de Vandelvira, es una de las obras más importantes del Renacimiento. Fue construida sobre la antigua mezquita principal de la ciudad y es candidata a Patrimonio de la Humanidad. La fachada representa en sus relieves las figuras de San Fernando, los Evangelistas y los Padres de la Iglesia. Ocupa el centro histórico de Jaén.
Los Baños Árabes, Monumento Histórico Artístico albergado en el Palacio de Villadompardo, son los mayores de Europa, y están distribuidos en sala fría, caliente y templada, siguiendo la inspiración de las termas romanas.
El Castillo de Santa Catalina, que acoge el Centro de Interpretación Histórico, ofrece unas espectaculares vistas de las sierras de Jaén. Legado por los árabes, es uno de los emblemas de la ciudad. A lo largo de la historia ha sido habitado por distintas civilizaciones, como revelan las excavaciones arqueológicas realizadas.
El Museo de Jaén cuenta con importantes restos íberos en sus colecciones, como el “Pajarillo” de Huelma y “Cerrillo Blanco” de Porcuna, entre los más destacados. En el interior de este edificio neoclásico pueden verse obras de Zabaleta, Manuel Ángeles Ortiz y José Nogué, entre otros.
La Iglesia de San Ildefonso, templo gótico con retablos barrocos, fue construida en el arrabal del mismo nombre. En su interior se venera a la Virgen de la Capilla.
Otras visitas recomendables para el turista que visita Jaén son el Arco de San Lorenzo, resto de una antigua fábrica gótica en cuyo interior se encuentra la hornacina en que se venera la talla barroca del Cristo de San Lorenzo, la Iglesia de San Bartolomé con su bello artesonado mudéjar, el templo de San Juan, la Iglesia de San Andrés en pleno barrio de La Judería, o el antiguo Hospital San Juan de Dios.
Frente a la iglesia de la Magdalena (construida también sobre una antigua mezquita) se encuentra el nacimiento de aguas El Raudal, lugar en que nació la leyenda medieval del lagarto de Jaén, que causaba temor entre la población y fue aniquilado por un joven pastor.
La gastronomía jienense tiene como protagonista indiscutible al mejor aceite de oliva del mundo. Platos típicos son la pipirrana, la ensaladilla de pimientos asados, las espinacas esparragadas al estilo Jaén, las habas, las collejas, la perdiz escabechada, el lomo de orza, los revueltos de setas, el bacalao encebollado o las patatas a lo pobre, que pueden degustarse en muchos de los restaurantes y bares de la ciudad, en los que también puede disfrutarse del tapeo, habitual en Jaén y muy especialmente en el barrio de San Ildefonso y la zona de las tascas.
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