Acércate a Huesca

Conocida como la ‘puerta de los Pirineos’, Huesca es una ciudad cuya historia se remonta a la época de los íberos, y en la que dejaron su impronta romanos, visigodos y árabes. Es la segunda capital más importante de Aragón, después de Zaragoza, y aunque en su economía tiene una gran tradición la agricultura, el de más peso es el sector servicios, que ha contribuido al auge turístico que ha protagonizado en los últimos años.

Un paseo por su casco antiguo permitirá al viajero sumergirse en su pasado milenario, del que dan testimonio sus restos arqueológicos, el trazado de sus calles y los edificios más emblemáticos de la villa, que en época de los íberos fue llamada Bolskan, y Osca en la era romana. Cuna de San Lorenzo y capital del estado Quinto Sertorio, Huesca también vivió bajo la dominación musulmana, de la que conserva sus actuales murallas. Tras la reconquista cristiana, llegó a ser la sede de la corte real en el medievo, con su palacio convertido hoy en museo. De este periodo data la construcción de la Catedral y la Universidad, y, de años posteriores, algunos edificios como el Ayuntamiento o los templos de San Lorenzo, San Vicente y Santo Domingo. Del siglo XVIII es el legado de los Lastanosa, mecenas de Baltasar Gracián, y del XIX su línea de ferrocarril.
No es de extrañar, por tanto, que en la capital oscense se puedan contemplar muestras artísticas de todos los estilos: desde el románico en los templos de San Pedro el Viejo o San Miguel, hasta el gótico en la Catedral, el renacentista en el Ayuntamiento, el barroco en Santo Domingo y San Lorenzo o el modernismo en el Casino, la Diputación, el Teatro Olimpia o el Palacio de Congresos. A su amplio catálogo arquitectónico se suma su interesante oferta expositiva, con museos como el Arqueológico, el Diocesano y el de Arte y Naturaleza (CDAN), del arquitecto Rafael Moneo, que alberga creaciones modernas y contemporáneas. Otra gran institución es el Museo Pedagógico de Aragón, que recrea la historia de la educación durante el siglo XX a través de una colección integrada por aulas de distintas épocas, mobiliario escolar y diverso material didáctico.
Los amantes de los paseos al aire libre podrán contemplar en el Parque esculturas de Coscolla o Ramón Acín, cuyas ‘Pajaritas’ son el símbolo de Huesca. Es un famoso monumento que el artista oscense dedicó a la papiroflexia, y que se ha convertido en uno de los enclaves más fotografiados por los foráneos que llegan a la ciudad y que pueden disfrutar de otras tantas actividades o propuestas, como subir al Salto del Roldán, desde donde se obtienen unas maravillosas panorámicas del municipio; visitar a San Lorenzo en la basílica del mismo nombre, que tiene forma de parrilla en recuerdo al modo en que murió el patrón de la localidad (asado); comprar en la tienda más antigua de España: Ultramarinos La Confianza, abierta al público desde 1871; escuchar el Himno de San Lorenzo, que suena cada mediodía en el reloj del casino de la Plaza de Navarra; o hacer una visita guiada por el antiguo Palacio de los reyes de Aragón.
Los más inquietos pueden enrolarse en una singular aventura: descubrir las maravillas que les deparará la comarca de la Hoya, a la que pertenece Huesca. En coche o bicicleta, el viajero tendrá la oportunidad de seguir caminos y senderos que le llevará hasta singulares ermitas como las de San Jorge, Cillas, Jara o Santa Lucía, monasterios como el de Casbas o castillos como los de Montearagón o Loarre. Esta última construcción está considerada la fortaleza románica mejor conservada de Europa. Y es que éste es un destino que ofrece mil y una posibilidades de ocio y entretenimiento: como jugar al golf en Arascués-Nueno, descender ríos en canoa o hacer rafting en el Gállego, practicar el windsurf en Arguis y Tormos, pasear a camello en Tardienta, escalar en Vadiello o atreverse con el puenting o el barranquismo en el Parque Natural de Huesca.
En cuanto a su gastronomía, dos de los ingredientes más utilizados en la cocina oscense son la carne de cordero y los pescados de río. El abadejo ajoarriero, el bacalao a la baturra con patatas y huevos cocidos o el chilindrón de pollo o de cordero son algunas de las exquisiteces que pueden degustarse en Huesca, de cuya repostería cabe citar las castañas de mazapán, el refollau, los empanadicos, la leche frita y los suspiros de monja.
La ciudad, además, esta perfectamente comunicada tanto por tierra como por aire. A sólo cinco minutos de la localidad está el aeropuerto Huesca-Pirineos y a poco más de media hora se encuentra el aeropuerto de Zaragoza. Además, la capital oscense está conectada con Madrid a través de la línea trenes de alta velocidad AVE.
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