Acércate a Guadalajara

En el centro de la península Ibérica, a sólo cincuenta kilómetros de Madrid, se encuentra Guadalajara, una ciudad en la que las modernas infraestructuras conviven con el legado histórico de la villa, compuesto por palacios renacentistas, iglesias barrocas, torreones medievales y edificios mudéjares. Además, el dinamismo de esta población manchega se refleja en sus celebraciones, entre las que resaltan el Carnaval y la Semana Santa.

Desde la época del Renacimiento, Guadalajara fue lugar de residencia para un buen número de hidalgos y familias nobles, como los Mendoza, muy influyentes en la Corte del Rey de Castilla, o los Guzmán, enriquecida con la conquista de América. Sus sucesivos linajes levantaron diversos palacios, entre los que destaca el de los Duques del Infantado, obra civil cumbre del gótico tardío europeo, rematado en estilo renacentista. Los espacios más singulares del inmueble son el patio de los Leones y los salones del Duque. Otros recintos palaciegos de gran relevancia son el de Antonio de Mendoza, construido en el siglo XVI y ampliado después para albergar un convento franciscano, y los palacios de la Cotilla, de la Condesa de la Vega del Pozo, de Dávalos, de Montesclaros y de los Condes de Coruña, anejo a la iglesia de San Nicolás el Real.
El catálogo arquitectónico civil se completa con el edificio del ayuntamiento de estilo ecléctico, el palacio de la Diputación erigido en el siglo XIX, la prisión provincial y el Hostal del Reloj, una casona del siglo XVII, recientemente reconstruida. Del siglo IX datan los restos más antiguos del Alcázar Real, que fue utilizado como alcazaba militar, palacio, fábrica de sarguetas y cuartel del Servicio de Aeroestación, aunque hoy sólo quedan sus ruinas, junto a las que aparecen los vestigios de la muralla medieval que rodeaba la villa, una de sus puertas (la de Bejanque) y dos torreones (los de Álvar Fáñez y Alamín, junto al puente de las Infantas). Otra fortaleza, pero mucho más moderna, es la de San Francisco, construida en el siglo XIX sobre un antiguo convento del XIV.
Pero la nobleza no sólo se dedicó a edificar palacios, sino que también se encargó de financiar buena parte de las obras de las iglesias de Guadalajara. De la arquitectura religiosa de la ciudad, destaca el santuario de la Virgen de la Antigua (del siglo XIII), la iglesia de Santiago el Mayor (mudéjar y gótico tardío), los restos de la de San Gil (mudéjar) y la concatedral de Santa María, levantada sobre una antigua mezquita desde el siglo XIII hasta el siglo XVI, aunando tres estilos: mudéjar, renacentista y barroca.
De los siglos XVI y XVII son la mayor parte de las iglesias antiguas de la ciudad, como la de San Ginés, la de San Miguel y la de los Remedios, convertida en Aulario de la Universidad de Alcalá de Henares. También a este período pertenecen los conventos de San Francisco, que custodia el panteón de los Mendoza; de San José; de las Carmelitas de Abajo; del Carmen; y de la Piedad, antes palacio de Antonio de Mendoza. Otros enclaves de interés son las ermita de San Roque y de San Sebastián, el colegio de las Adoratrices y la iglesia de Santa María Micaela, construida por orden de María Diega Desmaissières, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano, en una finca de su propiedad al sur de la localidad.
En la cercana pedanía de Usanos, se localiza la iglesia románica de la Asunción, mientras que en Taracena se encuentra la renacentista de la Purísima y en Iriépal, la de la Concepción, con una fabulosa torre mudéjar. Este último núcleo de población también posee un lavadero de principios del pasado siglo, así como una bella fuente elaborada en 1858, posterior, eso sí, a la que se ubica en la pedanía de Valdenoches, que data de 1656. En todas estas poblaciones hay además ejemplos de casonas castellanas.
Para quienes gusten de entrar en contacto con la naturaleza, Guadalajara dispone de seis grandes parques, el la Constitución, el de la Amistad, el de San Roque, el de las Lomas, el de del Barranco del Alamín y el de la Concordia, en pleno centro. Además, la ciudad está rodeada de hermosos parajes, como el Sotillo, un área recreativa junto al Poblado de Villaflores al paso de la Cañada Real de las Matas; el Clavín, con espectaculares vistas a la localidad; la Finca de Castillejos, un bosque de ribera junto al río Henares; y la Peña Hueva y el Pico del Águila.
Del calendario lúdico y religioso de esta capital manchega, resalta la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Regional, y el Carnaval de Guadalajara, Fiesta de Interés Turístico Provincial, al igual que la Procesión de los Apóstoles. Otros eventos importantes son las fiestas patronales de la Virgen de la Antigua, la Feria de septiembre y el Tenorio Mendocino.
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