Acércate a Formigal (Huesca)

Dentro del municipio pirenaico de Sallent de Gállego, en Huesca, se sitúa Formigal, una localidad que cuenta con una famosa estación de esquí y una urbanización anexa a pocos kilómetros de la frontera con Francia. La extraordinaria belleza del paraje en el que está enclavado el complejo y las condiciones que ofrece su entorno montañoso convierten a este destino en un lugar ideal para los amantes de los deportes invernales.

Tras sus sucesivas ampliaciones, Aramón Formigal se ha convertido en la estación de esquí más grande de España, por delante incluso de Sierra Nevada y de Baqueira Beret. Dispone de más de 130 kilómetros de pistas, un circuito de raquetas, remontes con capacidad para más de 30.000 esquiadores por hora, un centro sanitario, pistas de trineos, snow park, vídeo slalom y tubers, y diversos itinerarios, que hacen las delicias de quienes optan por pasar sus vacaciones en estas instalaciones situadas en los parajes del Valle de Tena, en las que, además, existe una amplia gama de establecimientos, bares, restaurantes, locales nocturnos y empresas de servicios asociadas al esquí.
En este espectacular complejo pirenaico de Aragón, además de practicar deportes de nieve, el viajero podrá degustar los mejores platos de la cocina local e internacional, disfrutar de conciertos y fiestas tematizadas, relajarse en el spa Aguas Limpias, tomarse una copa mientras contempla las maravillosas vistas al valle oscense, descender por la pista del Río en un trineo clásico de madera o dar un paseo nocturno en moto de nieve, entre otras tantas actividades. Además, en las tiendas y boutiques de la estación, el visitante podrá adquirir ropa, calzado y artículos de regalo, así como complementos y equipos de esquí. Para los más pequeños, Aramón Formigal tiene nueve kilómetros de pistas de velocidad controlada, un jardín de nieve, una pista freestyle infantil y un parque para menores de 4 meses a 2 años y medio, con terraza, zona de juegos, dormitorio para su descanso y servicio de comida especializada.
Durante su estancia aquí, el viajero también podrá acercarse hasta cualquiera de los núcleos de población que constituyen Sallent de Gállego (Portalet d’Aneu, Lanuza, Escarrilla, Tramacastilla de Tena, Sandiniés y Sallent, además de Formigal), cuyo término municipal se encuentra a orillas del embalse de Lanuza, al pie de las más altas cumbres de la cordillera de la comarca, siendo atravesado por el río Gállego y su primer afluente, el Aguas Limpias. El pico más emblemático es La Foratata, aunque existen otras cimas importantes como Arriel, Anayet, Balaitous y Tres Hombres, algunas de las cuales alcanzan los 3.000 metros de altitud. Estos paisajes ofrecen un sinfín de posibilidades para la práctica de actividades invernales y deportes de aventura. Además, en la capital del Valle de Tena existe un camino que conduce hasta la catarata de El Saliente, también conocida como el Salto del Aguaslimpias, y un paso fronterizo entre España y Francia llamado El Portalet.
En cuanto a su oferta monumental, Sallent atesora una iglesia gótica, la de la Asunción, que fue construida a principios del siglo XVI y que alberga un valioso retablo plateresco y la venerada imagen de la Virgen de las Nieves, patrona de la villa. Del patrimonio histórico y cultural de la localidad también cabe resaltar el Puente Romano (que pese a su nombre, fue erigido en la era medieval), sus casas blasonadas y el Mentidero, una gran bancada que suele ser lugar de encuentro para vecinos y visitantes. En Formigal, el edificio de mayor interés es la pequeña iglesia mozárabe de Salvador de Basarán, que contrasta con las modernas construcciones de la estación de esquí.
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