Acércate a Cudillero (Asturias)

A 56 kilómetros de Oviedo, se sitúa Cudillero (Asturias), un municipio con un inconfundible sabor marinero, pero también un enclave con interesantes atractivos turísticos, como sus playas y parajes naturales, sus fiestas y tradiciones, y algunos rincones especialmente hermosos, como la Quinta de Selgas, un lujoso palacio del siglo XIX con amplios jardines y cuadros de Goya y El Greco.

De la época castreña, se conservan tres yacimientos de tipo prerromano, el de la Garita, el de la Cavona y el de Gurión, que ofrecen una pista de cuándo se asentar los primeros pobladores en la localidad, que ya en el siglo XV se consolidó como puerto hasta llegar a ser, en la Edad Moderna, el centro pesquero asturiano. De esa época datan algunas edificaciones como la iglesia de San Pedro (siglo XVI), cuya construcción fue costeada por los propios vecinos del pueblo, el muelle portuario y el castillo de San Juan, levantado para repeler los ataques ingleses.
Otras de sus joyas arquitectónicas son la capilla gótica del Humilladero, que atesora un retablo de los siglos XVI y XVII; la iglesia de Santa María de Soto de Luiña, declarada Monumento Histórico Artístico; la casa rectoral, que actualmente acoge la casa de la cultura y un museo que muestra una colección de escultura, ornamentos sagrados y orfebrería; y la iglesia de San Martín de Luiña, del siglo XVIII, que alberga tres significativos retablos barrocos. No obstante, uno de sus recintos más emblemáticos y que recibe más visitas es la Quinta de Selgas, un palacio decimonónico cercado con dos puertas monumentales y con un jardín francés y pintoresco provisto de senderos, grutas artificiales, ríos, puentes y estanques. En el interior del majestuoso edificio, su valioso mobiliario y algunas obras de arte de gran valor, como el primer cuadro que se conoce de Gota (Aníbal vencedor contempla por primera vez Italia desde los Alpes) o una Asunción de la Virgen de El Greco, le confieren un aspecto museístico.
Cudillero (Asturias), cuya economía se basa en la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo, goza también de un entorno privilegiado, que invita a los amantes de la naturaleza a descubrir sus espléndidos parajes. En su frente litoral, existen zonas acantiladas, numerosas playas, ensenadas y puntos de enorme interés geográfico como el Cabo Vidio. Parte de su costa es Paisaje Protegido y la turbera de las Dueñas está declarada Monumento Natural. En el interior, destacan sus fértiles valles, atravesados por los ríos Esquieru, Ferrera, Piñera y Uncín; mientras que en su zona de montaña, se levantan picos de más de 700 metros de altitud, como el de Penas de Cuetu o el Picu Paradiella.
De su calendario lúdico y cultural, cabe citar la festividad de San Pedro, cuyo acto central consiste en que un marinero se sube a un barco en la ribera del puerto pronunciar ‘l’Amuravela’, un sermón laico, en verso y en dialecto pixueto. En este pregón se narran, de forma irónica, los acontecimientos más relevantes que han tenido lugar durante ese año en la villa y en todo el país. También destacan las festividades de San Pablo y de San Pablín; con motivo de ésta última se realiza una procesión marinera.
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