Acércate a Ciudad Real

Universalmente vinculada a la obra magna de Miguel de Cervantes, ‘Don Quijote de la Mancha’, Ciudad Real es una localidad que atesora un patrimonio histórico y cultural que da testimonio de la importancia que tuvo en tiempos pasados, en los que llegó a ser incluso sede del Tribunal de la Inquisición o del Santo Oficio. Su rica gastronomía y sus arraigadas tradiciones son otros de los reclamos con los que cuenta la ciudad manchega.

De los cuatro kilómetros de murallas y 130 torreones que protegían la villa durante la Edad Media, tan sólo se conserva íntegramente uno de los ocho accesos que permitían la entrada a la ciudad, en la que convivían cristianos, moriscos y judíos: la Puerta de Toledo, datada en el siglo XIII. Muestra más representativa de su legado patrimonial es el conjunto histórico artístico formado por sus tres templos más relevantes: las iglesias románicas de Santiago (siglo XIII) y de San Pedro (siglo XIV) y la Catedral de Nuestra Señora del Prado (siglo XVI), cuyo retablo del Altar Mayor, del año 1616, está considerado la obra maestra de Giraldo de Merlo.
Otros enclaves de interés son el antiguo casino de aspecto clasicista, el Palacio de Medrano, la Casa Conde Cañada, los distintos conventos repartidos por el término municipal, como el de las Carmelitas (siglo XVI), el Palacio de la Diputación Provincial (siglo XIX) y el antiguo Hospital de la Misericordia, que en la actualidad alberga la sede del Rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha. A ocho de kilómetros de la capital, el viajero encontrará el santuario y el parque arqueológico de Alarcos-Calatrava, en una zona en la que se encontraron relevantes restos ibéricos y romanos. La ermita, de estilo gótico, tiene planta de cruz latina y un magnífico rosetón de tracería.
En cuanto a su oferta expositiva, Ciudad Real cuenta con varios recintos que exhiben interesantes colecciones o acogen muestras temporales, como el Museo Cervantino, el Provincial, el Episcopal y Diocesano, el de López Villaseñor, el de Elisa Cendrero y el del antiguo convento de la Merced, a los que se suma el Centro de Exposiciones CEX. Pero si lo que el viajero prefiere es conocer la ciudad al aire libre, únicamente tendrá que pasear por sus calles, plazas y zonas verdes, entre las que sobresalen los Jardines del Prado, que se encuentran a los pies de la Catedral, y los parques de Gasset, repleto de fuentes; de El Pilar, cercano a la estación del AVE; de Atocha, en las inmediaciones de la Universidad; y de Juan Pablo II, sito en los antiguos terrenos de la Renfe.
Algunos de los platos más tradicionales y dulces típicos de Ciudad Real son el pisto, las migas, las gachas de harina de almortas, la caldereta, el tiznao, el asadillo, el arrope, la bizcochá, las flores manchegas, los pestiños y las torrijas, sin olvidar los exquisitos quesos de leche de oveja con Denominación de Origen. La gastronomía manchega, inmortalizada en el Quijote y nutrida por los productos de la huerta, conjuga la cocina de pastores y labriegos con la herencia árabe y la caza, de la que proceden carnes como las del venado, el jabalí o la perdiz. Todo un deleite para los sentidos y para los amantes de la buena mesa.
Respecto a su calendario lúdico y religioso, destaca su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional, y otras celebraciones como el Carnaval, el ‘Domingo de Piñata’, la Romería de Alarcos y el Día Grande de la Virgen del Prado, entre otras.
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