Acércate a Celanova (Ourense)

A 24 kilómetros de la ciudad de Orense se sitúa Celanova, cuya historia está ligada a dos elementos clave: la familia de San Rosendo y el Convento de San Salvador, que es hoy su principal reclamo turístico. Fundado en el siglo X, recibió tal cantidad de donaciones y privilegios, que la abadía se convirtió en la más importante de Galicia, extendiendo sus dominios a las comarcas de A Limia, Monterrei y O Ribeiro.

La fachada del templo monacal domina uno de los laterales de la Praza Maior, que está presidida por una fuente del siglo XVI, cuya leyenda dice que quien beba del caño situado hacia el norte enloquecerá. La iglesia, una de las más significativas del barroco gallego, tiene planta de cruz latina con tres naves en el brazo mayor y una en el crucero. De su interior, cabe resaltar el retablo del altar mayor, con cuatro imponentes columnas salomónicas y los dos coros. El edificio conventual posee dos claustros, el Nuevo (siglo XVII) y el de las Procesiones (siglo XVI). Desde este último se puede acceder a una de las obras de referencia de la arquitectura prerrománica española, el Oratorio de San Miguel de Celanova, una construcción mozárabe del siglo X dedicado a Froila, hermano de San Rosendo.
Un paseo por la villa llevará al viajero a recorrer las calles de Arriba, de Abaixo y de la Botica, a las que se abren diversas casas populares con bellas balconadas y galerías, y descubrir rincones tan especiales como la plaza porticada de O Millo o del Mediodía. El visitante se dará cuenta enseguida que en el casco antiguo, ninguna vivienda destaca por su altura. El motivo de este hecho se remonta a un privilegio del convento, vigente hasta el año 1920, que impedía que ninguna construcción alcanzara una cota superior a la que se sitúan las ventanas del edificio religioso. Celanova (Orense) también es conocido con el sobrenombre del Pueblo de los Poetas, por ser la cuna de escritores tan ilustres como Celso Emilio Ferreiro o Xosé Luis Méndez Ferrín, a los que está dedicado un museo enclavado en la casa natal del literato Curros Enríquez.
En una colina de las proximidades, se localiza Castromao, un castro con los restos de setenta estructuras ocupacionales circulares y cuadradas, una muralla, varios muros de contención y parte de una calle pavimentada con pizarra. Este lugar, que fue la capital de la tribu de los Coelernios, parece ser que estuvo habitado hasta el siglo II d.C. No menos interesante es el Santuario de A Virxe do Cristal, situado entre Celanova y Vilanova dos Infantes. Se trata de un edificio barroco con un impresionante baldaquino en el interior presidido por una imagen mariana, que está dentro de un cilindro de cristal y mide sólo cinco centímetros de altura. Si el viajero decide continuar su itinerario hasta el núcleo vecino de Vilanova, descubrirá una bella localidad que conserva sus trazas medievales de estrechas calles que ascienden hasta la torre del Castillo, datado en el siglo XIV, y que ahora alberga el Centro de Información Comarcal.
En cuanto a su calendario festivo, destacan las Festas de la Encarnación, que tienen lugar el primer fin de semana de agosto. En el marco de esta celebración se desarrolla la Ramallosa o fiesta de los Faroles, una vistosa procesión nocturna que discurre por las calles del pueblo, donde se apagan las luces para la ocasión.
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