Acércate a Calella (Barcelona)

Calella (Barcelona) es una localidad alegre y cosmopolita situada a unos 50 kilómetros de la Ciudad Condal y que ofrece al viajero todo tipo de servicios, prestaciones y comodidades. Conocida como la capital turística de la Costa del Maresme, su gran oferta hotelera, sus cerca de tres quilómetros de playas y sus más de 650 años de historia la convierten en una de las ciudades vacacionales más importantes de Cataluña.

Su franja litoral, compuesta por playas de 180.000 metros cuadrados de arena dorada y magníficas calas (en algunas de las cuales se puede practicar el nudismo), y sus espacios naturales, como el Parque Dalmau o los paseos Manuel Puigvert y de Garbí, son excepcionales ejemplos de la belleza que encierra esta localidad, que también aspira a convertirse en un enclave de referencia en el ámbito de la cultura popular y tradicional, de raíces mediterráneas y catalanas. Además, gracias a su climatología y a las excelentes instalaciones de su Club Náutico, aquí pueden practicarse diversos deportes náuticos y actividades al aire libre.
Entre la costa y las últimas estribaciones del Parque Natural del Montnegre-Corredor, se emplaza el casco urbano de Calella (Barcelona), que además de disponer de una infinidad de terrazas, bares, restaurantes y locales nocturnos, cuenta con una zona antigua de singular belleza, distribuida en torno a la iglesia de Santa María, un templo neoclásico de portada barroca. Las casas de los Salvador (siglo XIV) y de Sivilla (siglo XVI), la capilla de San Quirze y Santa Julita (siglo XVI), la antigua Fábrica Llobet-Guri, los edificios ideados por el que fuera arquitecto municipal Jeroni Martorell y el Mercado Municipal son otras joyas arquitectónicas que bien merecen una visita, a través de un itinerario que puede prolongarse nuevamente hasta el paseo marítimo, que muestra la fachada mediterránea de Callela y conduce al viajero a la zona del faro, símbolo de la ciudad. También dignas de admiración son las antiguas torretas destinadas a la telegrafía óptica, que en otros tiempos recorrían el litoral.
En un casón del siglo XVII está instalado el Museo Archivo de Calella, una buena muestra de la tradición y de la obra de varios artistas locales. Especial interés suscita su fondo documental, nutrido con la aportación de diferentes familias del municipio, con pergaminos que se remontan al siglo XI y que permiten repasar la historia de la villa desde sus orígenes.
Este municipio catalán también ofrece una infraestructura ideal para la celebración de congresos, certámenes y convenciones, y un sinfín de actividades culturales (mercados artesanales, conciertos, fiestas, etcétera) a lo largo de todo el año. Como citas ineludibles de su calendario, destacan el Carnaval, la Exposición de Rosas de Cataluña, el Aplec de la Sardana más antiguo de la región, la Fiesta Mayor de Sant Quirze y Santa Julita, sus verbenas populares, una envidiable programación de música y danza, la Fiesta Mayor de la Minerva, los Festivales Internacionales de Bandas de Música y la Fiesta de la Cerveza, ‘Oktoberfest’.
En cuanto a sus espacios naturales, destacan el Parque Dalmau, que con una extensión aproximada de 18,4 hectáreas, es un magnífico recinto con jardines y bosques mediterráneos de gran riqueza, formados por pinos piñoneros y encinas; y el paseo marítimo, proyectado entre 1895 y 1904, año en que se acabó de plantar la última hilera de árboles en esta franja.
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