Acércate a Bossòst (Lleida)

Bossòst (Lleida) es una localidad del Valle de Arán situada a pocos quilómetros de Francia, a donde se puede llegar a través del Puerto del Portilhòn. De esta animada población, que recibe visitantes durante todo el año, destacan tiendas, su entorno natural y su patrimonio monumental, del que sobresalen las siete capillas románicas que rodean al pueblo y que fueron construidas por sus habitantes para protegerse de la peste.

No obstante, la principal joya de su legado es la iglesia de la Mair de Diu dera Purificacion, un templo del siglo XII que constituye todo un ejemplo del románico lombardo y que se emplaza cerca del bulevar que cruza la localidad, en dirección al barrio antiguo del Cap dera Vila. Presenta tres ábsides en la cabecera orientados hacia el este, las características arcuaciones ciegas en el exterior y una esbelta torre fortificada que perteneció a un antiguo castillo medieval. Merecen asimismo una visita las capillas que ‘custodian’ esta población del Bajo Arán, siendo las más concurridas las de San Serat, San Juan Crisófono, Casteràs, la Piedad y la de San Antonio, a la que cada mes de junio los vecinos llevan una romería. El patrón de Bossòst, sin embargo, es San Roc, y la fiesta mayor se celebra por su onomástica, el 16 de agosto.
Un bello paseo en la ribera del Garona, con grandes árboles y unas excepcionales panorámicas, atraviesa el pueblo. Es el Eth Grauèr, una vía en torno a la cual se encuentra un interesante centro comercial abierto con una amplia variedad de tiendas típicas y de restaurantes. Además, en este tramo, el río adquiere unas dimensiones amplias y suficientemente caudalosas que proporcionan las condiciones idóneas para la práctica de deportes de aventuras, como rafting.
Vestigio de su pasado, en Bossòst (Lleida) el viajero puede encontrarse con el último aserradero que queda en el Valle de Arán, testimonio de la que fue una actividad fundamental en la economía de la comarca, en la que también fue clave la minería. Esto se puede comprobar observando las minas de Margalida, cuyos restos se pueden ver subiendo por una pista sin asfaltar que se adentra por el bosque del mismo nombre, muy frecuentado por el oso pardo en los últimos años, y en cuyas aguas se reproduce cada verano el tritón pirenaico. A este camino se llega cruzando el río por el puente nuevo y tomado la carretera asfaltada que hay a la izquierda; más adelante, esta pista sigue hacia el pueblecito de Arres, uno de los más antiguos y menos poblados del valle.
Sin embargo, el itinerario más espectacular que se puede hacer desde la que es considerada una de las poblaciones más dinámicas y coloristas del Pirineo catalán es la subida al Port del Portilhòn, que transcurre por un frondoso bosque de abetos, con una parada obligada en Coth de Baretja. Aquí hay un balcón-mirador que ofrece una espectacular vista del Bajo Arán, Bossòst en la falda y el bosque de Margalida de frente. Esta misma carretera conduce hasta Francia, entrando por Luchon, el famoso pueblo galo conocido por su célebre estación termal y sus pistas de esquí.
No menos interesante es la ruta que transcurre entre Aubèrt y Era Bordeta, que recorre parte del ‘Camin Reiau’, un antiguo camino, posiblemente utilizado en época romana, que llegaba hasta Tolouse, atravesaba el Valle de Arán hasta el Pòrt de la Bonaigua y acababa en Tarragona. Un arbusto característico de este sendero es el boj, de madera dura, densa y homogénea, que se emplea para hacer gravados, pipas, útiles de cocina o instrumentos de viento. Es una planta medicinal, pero muy tóxica, que también es utilizada en el arte topiario, que consiste en darle diversas formas como ornamento para jardines.
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