Acércate a Ávila

A más de 1.100 metros de altitud, en un promontorio situado a la orilla derecha del río Adaja, se encuentra Ávila, la capital de provincia más alta de España. Conocida por conservar su muralla medieval completa, esta ciudad de Castilla y León es una de las poblaciones con más iglesias en relación a su número de habitantes. Estos y otros edificios encierran la historia de una villa con un gran legado digno de ser descubierto.

Lo primero que admirará el visitante al llegar a Ávila será el perfecto estado de conservación de su casco histórico medieval, por lo que fue declarado en el año 1985 Patrimonio de la Humanidad. De entre sus monumentos, destacan la Catedral del Salvador, un templo construido entre los siglos XII y XV con función militar tal y como atestigua su cabecera fortificada; la basílica de San Vicente, en cuyo interior se halla el Cenotafio de los Santos Hermanos Mártires, una de las obras escultóricas más relevantes del país; la iglesia de San Pedro, emplazada fuera del recinto amurallado, en la plaza del Mercado Grande, frente a la puerta del Alcázar; y el Real Monasterio de Santo Tomás, que fue residencia de verano de los Reyes Católicos.
Otras joyas de la arquitectura religiosa abulense son el santuario de Nuestra Señora de Sonsoles, que se localiza a seis kilómetros de la capital, y la ermita de San Segundo, erigida en la margen derecha del Adaja. Con respecto al primer recinto, es tradición peregrinar hasta el santuario tras hacer una petición a la Virgen y descalzarse al llegar a la puerta del templo. En cuanto al segundo, la creencia popular dice que si se introduce un pañuelo en el sepulcro y se piden tres deseos, el santo concede uno de ellos. Otros enclaves de interés histórico y cultural son el Palacio de Don Diego del Águila, un edificio del siglo XVI adosado a la muralla con el que el viajero se topará nada más entrar por la puerta de San Vicente, el Torreón de los Guzmanes, la Casa de los Deanes, el Hospital del Caballo y el Episcopio. En su recorrido por la villa, el visitante también podrá contemplar otras casas fuertes y construcciones nobles de los siglos XV al XVIII, como los palacios de Pedro Dávila, el Episcopal, el del Rey Niño, el del Marqués de Velada, el de Valderrábanos, el de los Bracamontes, el de los Lesquinas, el de los Rengifos, el de Polentinos, el de Núñez Vela (hoy sede Audiencia Provincial), el de Juan Henao (actual Parador Nacional de Turismo), el del Marqués de Fuente el Sol y el de los Verdugos, así como las casas de los Guillamas, de las Carnicerías, del Cordón.
No obstante, el principal monumento de Ávila es su muralla, cuyas obras comenzaron en el año 1090. Tiene un perímetro aproximado de 2.510 metros, lo que le permite cercar 31 hectáreas, una altura media de 12 metros, 88 cubos o torres de planta semicircular, 2.500 almenas, lienzos de hasta tres metros de espesor y nueve puertas.
En cuanto a su oferta expositiva, esta ciudad castellanoleonesa dispone de diversas instituciones artísticas y culturales, como los museos de Ávila, el de la Encarnación, el del Convento de Santa Teresa, el de la Catedral, el de Santo Tomás, el de Arte Oriental y el de Ciencias Naturales, junto a las salas del Agua, del Torreón de los Guzmanes, de la Diputación y del Episcopio. Pero si lo que prefiere el viajero es pasear al aire libre, lo ideal es acercarse a cualquiera de los parques y jardines de los que dispone la capital abulense. A las afueras de la localidad está el parque del Soto, un gran recinto con más de un centenar de especies vegetales e instalaciones para el visitante. En la zona norte de la ciudad se halla el jardín de San Antonio, otra de las zonas verdes del municipio, junto a los jardines de El Recreo, La Encarnación, San Roque y San Vicente.
De su calendario lúdico y religioso, cabe citar la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional, y las Fiestas de Santa Teresa, que se celebran durante el mes de octubre. Mientras que de su gastronomía, merecen ser resaltados algunos platos tan conocidos como el chuletón de Ávila, las judías del barco, las patatas revolconas, las mollejas de ternera, el cochinillo cuchifrito, el hornazo y las yemas de Santa Teresa.
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