Acércate a Altea (Alicante)

En la comarca alicantina de la Marina Baja, entre los municipios de Benidorm y Calpe, se sitúa Altea, una localidad bañada por el mar Mediterráneo en la que se descubrieron vestigios íberos y romanos que atestiguan que estas tierras fueron ya pobladas en épocas ancestrales. Su privilegiado entorno, la belleza de sus playas y la calidad de su oferta turística hacen de esta población un destino de primer orden desde los años sesenta.

Considerada una de las localidades más hermosas de la Costa Blanca, Altea (Alicante) atesora un interesante patrimonio, en el que destacan los restos de un castillo y la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, cuyas cúpulas son su principal emblema. Junto al templo se localiza el pueblo antiguo, popularmente conocido como el Fornet, que al estar situado sobre una colina, cuenta con numerosas miradores que ofrecen unas espléndidas panorámicas de la villa al visitante, que no debe perder la oportunidad de deleitarse con su rica gastronomía en algunos de los restaurantes en los que se preparan los platos más representativos de la cocina local.
En su paseo por las calles empedradas de esta población de la Comunidad Valenciana, repletas de casas blancas adornadas con flores de vivos colores, el viajero podrá admirar otros atractivos monumentos, como la iglesia monasterio de las Carmelitas Descalzas, la Torre de la Galera, declarada Bien de Interés Cultural, o la Torre de la Bellaguarda, junto al pintoresco parque del barrio de Bellaguarda, el más antiguo de la actual Altea. Parada obligada es el Palau Altea, un centro cultural y de congresos en el que se exhiben algunas obras como un grabado de Picasso y que es, además, el escenario de conciertos, óperas, actuaciones y representaciones teatrales.
En su franja litoral, con una extensión que supera los seis kilómetros, se alternan las zonas de acantilado con pequeñas calas y bonitas playas que representan uno de los grandes reclamos de Altea (Alicante). Entre las zonas marítimas destaca la Olla, que ya fue lugar de veraneo a principios del pasado siglo y que debe su nombre al hecho de que cuanto más frío hace en esta parte del pueblo, hay aquí un sitio donde el agua parece hervir. Otros puntos de interés son la Isleta, un islote situado a unos quinientos de la orilla; Cap Negret, una playa de gravilla procedente de rocas volcánicas; el Mascarat, que colinda con Calpe y es donde se ubica el Puerto Deportivo Campomanes; Cap Blanch, que une a Altea con Alfàs del Pi; y la Roda, la playa más concurrida de todas.
Para pasear, tomar una copa de vino o cenar lo ideal es acercarse hasta el Paseo Marítimo, una de las vías más concurridas de la ‘Reina de la Marina Baja’, que fue refugio de artistas y grandes personalidades, como el pintor Benjamín Palencia, quien pasó en Altea sus últimos años, el escritor Vicente Blasco Ibáñez o el poeta Rafael Alberti.
En cuanto a su calendario de eventos, cabe destacar las fiestas de Medio Año de moros y cristianos, que se celebran en febrero, y la festividad de la Santísima Trinidad en el barrio de la Bellaguarda, que tiene lugar en junio, al igual que la de San Antonio en la partida de Cap Blanch y San Juan en el Fornet. Otras fiestas son las de San Pedro, la Virgen del Carmen, San Jaime y Santa Ana, en julio; las de San Roque, San Lorenzo, San Isidro y San Luis, en agosto; y las de Santo Tomás, en septiembre, mes que también acoge las fiestas patronales en honor al Cristo del Sagrario, acompañadas de la fiesta de los moros y cristianos.
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