Acércate a Alicante

A orillas del Mediterráneo se sitúa Alicante, una ciudad portuaria cuya fachada urbana está dominada por el famoso Castillo de Santa Bárbara, emplazado en el monte Benacantil. El segundo municipio más poblado de la Comunidad Valenciana posee un variado patrimonio histórico, así como una franja costera en la que pueden encontrarse hermosas playas, recogidas calas y la isla de Tabarca, la única habitada de la región.

Además del Castillo de Santa Bárbara, que es una de las fortalezas medievales más grandes de España, la capital alicantina encierra otros monumentos de gran belleza, como la Concatedral de San Nicolás, de estilo renacentista herreriano, o la Basílica de Santa María, que data del siglo XIV. Otros edificios de enorme atractivo son el Ayuntamiento barroco del siglo XVIII y el monasterio de la Santa Faz, ambos de corte barroco, el palacio neoclásico que alberga la Diputación Provincial, el Teatro Principal inaugurado en el año 1847, el Mercado Central de inspiración modernista y el Palacio Maisonnave, un inmueble del siglo XVI en cuyo interior se pueden contemplar las instalaciones del Archivo Municipal y restos de una necrópolis tardo-romana.
En el típico barrio de Santa Cruz se localiza una ermita del siglo XVIII levantada sobre la torre de la Ampolla, uno de los pocos restos que quedan de las viejas murallas medievales, mientras que en el barrio de San Roque se emplaza otro santuario del siglo XVI consagrado al santo a quienes los vecinos se encomendaban antiguamente en días de tribulación. Si el viajero se traslada hasta la Explanada de España, se topará con uno de los edificios más singulares de la ciudad, la Casa Carbonell que, según cuenta la tradición, fue mandada construir por el fabricante de tejidos Enrique Carbonell, guardando una estrecha relación con el enriquecimiento que experimentaron los industriales alcoyanos del sector durante la I Guerra Mundial. No menos fascinante es el Convento de las Agustinas, del siglo XVIII, que custodia la imagen de la Virgen de la Soledad, la más antigua de la Semana Santa alicantina.
Quienes prefieran ir de museos, pueden disfrutar de las colecciones que se exhiben en el Arqueológico Provincial, en el Bellas Artes del Palacio de Gravina o en el de Arte Contemporáneo de Alicante, ubicado en el edificio civil más antiguo que se conserva en la capital. Se trata de un inmueble que cuando se erigió, allá por 1685, fue concebido como almacén de cereales, aunque posteriormente fue también una escuela de comercio. Otros recintos expositivos son los museos de la Ciudad, de Fogueres, de la Universidad de Alicante, de Belenes, el Taurino y el de Aguas, y el Centro Cultural ‘Las Cigarreras’, enclavado en la antigua Tabacalera, que constituye un notable conjunto arquitectónico. La oferta cultural se completa con el yacimiento arqueológico Lucentum, situado a tres kilómetros del centro, en el Tossal de Manises, donde se hallan restos de relevante importancia del periodo íbero-romano.
Al estar en pleno corazón de la Costa Blanca, a Alicante también se le conoce por sus hermosas playas, entre las que sobresalen las de La Almadraba, El Postiguet, El Saladar, La Albufereta y San Juan. Estas dos últimas están separadas por el Cabo de Huerta, plagado de recogidas calas como las de los Judíos, la Palmera, Calabarda o Cantalares. Además, a once millas náuticas de la ciudad se encuentra Tabarca, un archipiélago compuesto por la isla del mismo nombre y siete islotes. Refugio de piratas berberiscos en épocas ancestrales, en el siglo XVIII Carlos III ordenó fortificarla y levantar en ella un pueblo para alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Las murallas que rodean su núcleo urbano están declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, y sus aguas son Reserva Marina del Mediterráneo por la biodiversidad que presenta su flora y su fauna. Hasta la isla se puede llegar en barco, a través de los servicios regulares de transporte de viajeros que salen desde Alicante, Santa Pola, Guardamar, Torrevieja y Benidorm. Allí, el viajero podrá visitar su pintoresco puerto, relajarse en sus playas y calas o deleitarse con su deliciosa gastronomía, en la que el plato más típico es el caldero.
En cuanto al calendario festivo alicantino, la cita más famosa son las Hogueras de San Juan. Declarada de Interés Turístico Internacional, dicha celebración tiene su origen en la tradición de quemar objetos inservibles con motivo de la llegada del solsticio de verano. Otros eventos particularmente llamativos son las fiestas de Moros y Cristianos, la Semana Santa, la Romería de la Peregrina y la veneración de la reliquia de la Santa Faz, las Cruces de Mayo, el Mercado Medieval, las procesiones marineras que tienen lugar en el marco de la festividad de la Virgen del Carmen y los Carnales.
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